CASTILLO, TORREÓN y PALACIO DE LOS VIZCONDES DE BIOTA O DE LOS CONDES DE ARANDA

CASTILLO
El núcleo original de Biota estuvo situado en un peñasco que se alza en la margen izquierda del río Arba. Durante el siglo X la villa fue un lugar estratégico en su condición de frontera entre los reinos cristianos y musulmanes. Esta condición supuso el amurallamiento del peñón y la edificación de varias construcciones en el interior del perímetro entre las que sobresale el torreón defensivo.
Unos siglos más tarde, los señores de la villa aprovecharon el recinto para construir allí su palacio, quizá sobre otras edificaciones, reforzando con ello su imagen de poder y dominio sobre sus tierras y vasallos.
Ambos edificios se mantienen hoy en pie y configuran el perfil característico de este lugar.

TORREÓN
La torre está situada en la parte más alta de la colina que domina la población. El momento de construcción original es el de la conformación de la frontera islámica en el norte de la comarca de Cinco Villas en torno a los ríos Arbas y Onsella. El avance de los ejércitos cristianos obligó a proteger los territorios de dominio musulmán. Junto a la torre que había en Malpica de Arba darían cobertura al castillo de Sádaba frente al avance cristiano.
De ese momento se conserva un tramo del paramento de la muralla que protegía la elevación. Se pueden ver unos diez metros de un muro de sillares almohadillados con una altura de cinco hiladas. La talla de los sillares es más basta como corresponde a una obra de este tipo.

En 1091 este emplazamiento habría pasado ya a poder cristiano ya que en esta fecha Sancho Ramírez se la entrega a Fortunio Aznarez y Sancho Aznarez con el encargo de repoblar la ciudad. Es entonces cuando se levanta la torre que hoy podemos ver.
Es una torre eminentemente defensiva, de aspecto muy robusto potenciado por los escasos vanos que abren en sus muros. Presenta solamente algunas ventanas saeteras y una puerta situada en el segundo piso.

Es un rectángulo de proporciones reducidas aunque su altura es considerable. Se divide en tres cuerpos, el superior almenado aunque no parece que este remate de almenas sea el primitivo.
Fue construida en piedra arenisca, con sillería de buena traza y ha conservado marcas inscritas por los canteros, muy abundantes en el muro oeste. En una de las caras exteriores se ven los mechinales, agujeros para sujetar las vigas, de otro edificio adosado que pudo ser derribado al erigirse el palacio. A sus pies se ven los restos de muros de las construcciones hubo a su alrededor.

En la actualidad se comunica con el palacio por una pasarela siendo esta la única vía de acceso que tiene.
Desde el año 2005 se han realizado diferentes fases de restauración del interior. Desde el ayuntamiento existe la voluntad de finalizar la puesta en valor dotando al espacio de contenido a través de la instalación de un centro de interpretación. Quedaría así abierta al público completando la oferta cultural de la villa.

PALACIO DE LOS VIZCONDES DE BIOTA O DE LOS CONDES DE ARANDA

El otro imponente edifico que se ha conservado en el recinto es el palacio de los vizcondes de Biota o de los Condes de Aranda. Recibe ambas denominaciones puesto que los dos títulos se concentraron en una misma familia, los Aranda, señores de la villa desde 1541, momento este en que se iniciaría su construcción.

Biota perteneció a la familia de los Urrea desde 1169, si bien el título de vizconde no se otorga hasta 1457. En ese año Juan de Navarra, como lugarteniente del rey Alfonso V de Aragón se lo concede a Ximén Ximenez, primer vizconde de Biota, el Bayo y Sestrica. Esta casa se extinguió a mediados del siglo XVI con el poeta Jerónimo de Urrea, pasando tanto las tierras como el título a una rama mayor de la familia, los condes de Aranda que lo mantuvieron hasta 1772. En ese año vendieron ambas cosas, tierras y título, al hidalgo Matías Landáburu.

Fue construido en sillares de piedra arenisca perfectamente escuadrados y reforzado en los ángulos por sillares almohadillados. Su planta es prácticamente cuadrada, se estructura en tres pisos flanqueados por dos torres, siendo la fachada lo más destacado del edifico.

En el primer piso se abre la portada mediante un arco mixtilíneo encuadrado por dos pilastras colocadas en sentido diagonal, dando la impresión de que están parcialmente tumbadas. Sustentan un entablamento adornado con un friso decorativo de triglifos, metopas y medallones.

En el resto de los pisos hay balcones dispuestos sobre piso gallonado, excepto el existente en la planta noble, que abarca prácticamente toda la fachada y tiene un vano central moldurado. En la parte más alta hay un frontón triangular, interrumpido por un escudo de armas en medallón ovalado, y pináculos coronados por bolas.

En el interior, un zaguán de planta rectangular da paso a un corredor en el que arranca la esclarea de honor, que se cubrió con cúpula sobre trompas en las que apoya el entablamento sobre el que arranca un tambor octogonal Esta cúpula se traduce exteriormente en un voluminoso cimborrio octogonal de ladrillo.

Este palacio no tiene paralelismos en las construcciones aragonesas de la época pero si se le han señalado afinidades con palacios coetáneos tanto con riojanos y navarros como con andaluces.
En 1995 el XIV vizconde de Biota lo donó al ayuntamiento por un precio simbólico. En el Decreto 287/2001 de 6 de noviembre del Gobierno de Aragón se declaró Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.
Desde entonces se han realizado varias obras de rehabilitación. El interior se reformó para acoger en el futuro la sede del consistorio biotano, dotando así de nuevo de vida a este edificio barroco. En él se prevé instalar tanto la sede administrativa como diferentes espacios de uso y disfrute para los habitantes de Biota y todos los visitantes que se acerquen a la villa.
El entorno del castillo ha sido puesto en valor mediante varias actuaciones. Se acondicionó el acceso a la plataforma mediante rampa y se colocó suelo en la plaza que se abre ante la fachada este. A los pies del palacio se urbanizó la plaza de manera que constituye un excelente mirador donde sentarse a contemplar la obra y los alrededores.

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